viernes, 31 de diciembre de 2021

La vida de Jayro

 

31/12/2021

Quién me iba a decir que, tal día como hoy, odiaría más que nunca al ser humano.

Ya es difícil ir a trabajar cuando el resto de los mortales se rascan lo más sagrado. 

Pero no hay problema, te armas de espíritu navideño y te subes al autobús.

Está claro que a mí me ha tocado el puñetero espíritu de las navidades chungas.


Ahí está Jayro. Sentado junto al conductor, como un viajero más.

En la radio, un programa con tres pelaos comentando videojuegos.

Y así empieza todo. Jayro y el chófer entablan conversación.

Tienen la misma afición, los videojuegos. 

Aunque daría lo mismo si les gustara a ambos restregarse cactus por el sobaco.

Jayro ofrece al conjunto de los pasajeros la historia de su vida.

En este momento no debe ser relevante que al resto de los mortales nos importe una mierda

 su travesía por la vida.

Por qué dejarlo pasar. Conozcamos la vida de Jayro.

De barrio humilde. Cinco hermanos. Pasa su adolescencia con los colegas jugando al fútbol

en la plaza del barrio. Guarda buenos recuerdos de aquello.

Pero a los 20 años una chavala ,

(también denominada por la Real Academia de la Lengua  "demonio del infierno" ) 

se cruza en su camino. 

Después de 8 meses de relación,

y repito palabras textuales "la dejo embarazada", y ya se jodió el invento. 

Se mudan al pueblo de la pecadora y, después de 10 años y dos churumbeles, 

ahí sigue, el caballero de reluciente armadura y espada certera, al pie del cañón. 

Es pintor de brocha gorda, como sus hermanos.

Ahora juega de vez en cuando a los videojuegos con su hijo y se acuerda mucho de los colegas

que compartían con él balón y horas muertas en el barrio que le vio nacer.



Se termina el viaje. Siento mariposas en el estómago. 

Ah no, son ganas de vomitar. Qué coñazo de tío. 

La próxima vez voy en tren.

Jayro, sus colegas, sus hermanos, sus hijos y hasta el perro de la tía Pepa

os desean Feliz Año 2022.



Kariontidas Samoronthe


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