Esto no va bien. Sigo llorando. Volvemos a la parte baja de la montaña rusa. Dicen que exteriorizar tu malestar a través del llanto es mejor que dejarlo dentro, pero, te cansas de llorar. Además, los ojos se te hinchan y pareces un pez globo ( más de lo habitual, claro está ).
La razón de mi desasosiego no es otra que los sentimientos, como no podía ser menos. Creía que tenía controladas mis pequeñas crisis depresivas pero, está claro que no.
El detonante de la situación ocurrió el lunes. Alguien que se coló en mi vida hace un par de años, y al que yo recibí a corazón abierto ( que no acostumbro, porque luego pasan estas cosas ), sale hoy de ella durante todo un año y lo peor de todo es que no sé nada más.
Por cosas como ésta es por lo que me cierro como una lapa ante la gente y no quiero conocer a fondo a las personas.
Mi relación con esta persona era poco corriente. Nos veíamos poco y había pocas palabras pero, nos sentíamos a gusto juntos y no necesitábamos demasiada conversación para estar bien. Nos entendíamos bastante bien. Pero, su carácter cerrado y reservado conmigo, lo hacían inaccesible. Y me temo que sólo era así conmigo, que, con el resto de sus amigos y amigas era mucho más abierto y les contaba sus cosas. Pues, si estoy en lo cierto, acabo de meter el dedo en mi enorme llaga abierta…y duele.
Yo reconozco que también soy muy cerrada y que cuento lo menos posible de mi vida, pero, no hasta el punto de no informar de algo tan drástico como : “oye, que no te veo en un año , que desaparezco del mapa ( o al menos del tuyo ) , que vaya bonito y olé”
Sólo le faltaba añadir, si te parece bien, ok y si no, pues ¡ mala suerte ¡
Esta persona hoy desaparece de mi vida y no sé ni a dónde va, ni porqué.
“Un año sabático” es todo lo que acertó a decirme, pero, yo sé que hay más cosas detrás que un necesario y merecido año de descanso.
Y me lo dijo hace dos días. No he podido despedirme como me hubiera gustado, porque, en cinco minutos y, con el batacazo instantáneo que llevaba no fui capaz de decirle nada más que tonterías como : disfrútalo, que lo pases bien y poca cosa más.
El no saber qué hará y dónde estará durante un año, me destroza por dentro. Llevo desde que me lo dijo con el estómago encogido, lloriqueando a cada paso y sin fuerza para remontar. Vamos, que doy saltos de alegría. Es cojonudo verte marchar sin explicación alguna y sin saber a dónde vas. Y sobre todo, lo que más me preocupa es qué va a ser de mí. Porque, tal vez a ti no te parezca mucho un año pero, dada mi situación, es probable que en ese año en mi vida pasen muchas cosas, incluso que tenga que marcharme de esta ciudad y no vuelva a verte. Pero, ¿y eso a quién le importa? A ti, desde luego, no.
Sé que el estar tan decaída es culpa mía, porque, lo mismo que le ha importado a él dejarme aquí, sin ningún tipo de información ( vamos que, le ha importado una mierda, hablando en plata), pues lo mismo me tenía que importar a mí dónde esté y lo que haga. Pero la diferencia entre él y yo es que, él pasa de todo y no le da ninguna importancia a mi amistad y, en cambio yo, le daba muchísimo valor a su amistad, por curiosa y esporádica que fuera. Y aún después de todo esto, sigue teniendo su hueco en mi maltrecho corazón. Está claro que nací idiota e idiota moriré.
No puedo dejar de pensar lo tonta que soy por dejarlos entrar en mi vida.
Aquí, todo hijo de vecino entra y sale de mi vida como si esto fuera un water público, dejándolo todo hecho un desastre. Entran, destrozan los pocos sentimientos afectuosos que tengo, dejan herido de muerte al corazón y se marchan con su maleta al aeropuerto, casi sin avisar.
Estoy harta.
Estoy cansada. Estoy cansada de que todo salga mal y que no haya ni un solo atisbo de cambio en el panorama.
Cada vez veo que he hecho siempre bien en no querer tener amigos ni relacionarme con la gente. Porque, ¿ para qué? ¿para esto? Para sufrir por gente a la que no le importas más que su planta seca del patio?
De momento, lo que tengo muy claro es que no quiero conocer gente nueva. Ahora mismo, odio a la gente, odio mi sensiblería y odio a la sosa de Minnie. Deberían hacerla espabilar con un poquito de trabajo duro.
Lo más paradójico de todo es que, en este momento, mientras escribo mi animadversión hacia la raza humana, llorando a moco tendido, reconozco que necesitaría de un hombro sobre el que llorar, alguien al que confiarle mis secretos, alguien a quien poder abrazar.
Pero no lo tengo, así que, abrazaremos el pañuelo lleno de mocos, por si ayuda y le contaré mis secretos a la cerdita Peggy, que, como sólo habla inglés, no me entenderá una mierda y todos tan contentos.
Estoy enfermando por momentos. Mientras escribo he recibido un correo publicitario en el que aparece una pareja sonriente, que se acaba de conocer…y estoy a punto de vomitar las lentejas de hoy. ¿Por qué no puedo tener una vida tranquila y normal?
¿Acaso pido tanto? Debes ser que sí.
Y para mayor gloria, recibo otro correo en el que me descartan de un puesto de trabajo al que envié mi currículum.
Y te lo sueltan con una alegría. Dice así :
Gracias por inscribirte en la oferta. Lamentamos comunicarte que tu candidatura no se adapta a los requisitos del puesto (¡ y una mierda !!!! ). No obstante, te animamos a seguir visitando el apartado “ ofertas de empleo” y a inscribirte en todas aquellas que sean de tu interés. Recibe un cordial saludo.
Y yo ante esta hipocresía voy y me callo. Si tienes que decirme algo, no me mientas y dímelo como tiene que ser :
“ Mira chica, no nos gustas un carajo. Tu currículum apesta y con todo el respeto del mundo te mandamos a tomar viento fresco y te animamos a que envíes tu mierda de curriculum por el agujero del water, y hacer uno con el cosmos radiactivo de las cloacas, pues, por lo que a nosotros respecta no vamos a leerlo ni aunque nos lo envíes con carta de recomendación del Papa. Eso sí, te animamos mucho mucho mucho y te metes nuestro cordial saludo donde te quepa.
Creo sinceramente que así me habría quedado más tranquila y no hubiera pensado de todo el mundo que nada ni nadie merece la pena y que en la próxima reencarnación lo haré en Marte como marciana. Aunque seguro que allí también recibiría algún martemail con la patada en el culo. Por lo que veo estoy destinada a recibir tortas hasta en mis reencarnaciones. Seguro que ni siquiera me salvaría reencarnándome en vaca. Acabaría atropellada en alguna autovía de Gijón. Menuda suerte la mía.
Está claro que hoy no es mi día e imagino que mañana tampoco, ni pasado…
Dejémoslo por hoy. No merece la pena seguir hurgando en la herida.
De momento, ya es suficiente.
Bienvenid@s a mi mundo. Kariontidas Samoronthe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario