lunes, 19 de septiembre de 2011

Leo & Kattalin

 Hoy empezaremos por algo sencillo. Por cierto, ya he conseguido colgar la foto de NUBE.

Ahora, voy a contaros un poquito de la vida del vecinito de enfrente, Leo.

Conocí a Leo el primer día que llegué a mi pequeño "espacio de vida" , eso que otros llaman vivienda, guarida....hablaremos de esto también, pero, ahora no, que me lío.

Decía que conocí a Leo una mañana, mientras tendía la ropa en mis "cuerdas para mí solaaa" ( esto lo entenderán los que comparten piso ) y entonces, apareció él, robusto, mucho pelo castaño, ojos verdes.
Me miraba fijamente, ¡menuda sensación!

Hola, le dije.....miau, dijo él.
Efectivamente, Leo es un gato pardo precioso, muy tranquilo, que vigila su territorio ( la terraza de sus amos ) y vigila por supuesto todo lo que sucede a su alrededor.
Leo es, independiente, esquivo, por no decir que al poco tiempo pasaba de mí como de la .... en fín.
Suele sentarse, o más  bien despanzurrarse como un auténtico león y, a mi me encanta.
Al principio, él se interesó por mi ( claro está, la novedad ). Salía por las noches y me ronroneaba...qué tiempos más dulces!
Pero, ya sabéis que, el tiempo va minando las relaciones, se vuelven monótonas y, finalmente, entra una tercera persona...y llegó ella. (%&]+*,o sea, palabrota )
Desde que Kattalin y sus amos llegaron al edificio, mi vida es un infierno...y no digamos la vida de Leo!

Hasta ahora, Leo era el dominante, flirteaba con la siamesa del primero, con la persa de la esquina, pero,
nada serio, salvo conmigo. Siempre lo veías con la cabeza en alto, como el gran rey del mundo ( del suyo claro está ).

Pero Kattalin lo transformó. Una gata, de la cual sólo ve la silueta tras unos cristales traslúcidos lo ha trastornado por completo. Yo tampoco la conozco, ni siquiera la escucho, pero sé que está ahí.
Os diré porqué lo sé.
Un buen día, ví a Leo en su balcón, como siempre, pero, aullaba y aullaba sin cesar.
Al principio pensé : ¡Mira que rico que me echa de menos! Pero resultó que el muy %&+] no estaba por mí, sino por otra. No quitaba la mirada del ventanal del  piso de arriba. No dejó de aullar en todo el día.
Poco después, por los gritos de mis nuevos vecinos me enteré de que tenían una gata.

Durante mucho tiempo sufrí por ver a Leo en el balcón, ahogado en llanto por ella, mientras que yo sabía perfectamente que esa gata era inalcanzable para él. Siempre podría contemplarla ( o más bien intuirla porque verla desde luego, no ) a la misma distancia pero nunca llegaría a tocarla, a tenerla, a vivirla.

Y me hizo reflexíonar sobre los amores inalcanzables, sobre porqué demasiado a menudo las cosas no encajan como un puzzle para que los que tienen que coincidir coincidan y lo que tiene que ser sea. Porqué a ese puzzle siempre le falta una pieza o, en la caja viene la pieza equivocada con un ojo de Espinete o la narizota de Don Pimpón y no puedes reclamar porque perdiste el ticket. Un puzzle eternamente incompleto.

Ah! A no ser que recortes la pieza del cabezapepino de Blas para que encaje...pero, por favor, no le des golpes diciendo eso de : "ésta entra aquí por mis...". Reconozcamos que las cosas forzadas no salen bien.
De esto de, lo que no tiene que ser, mejor que no sea , porque no funcionaría...tal vez también hablemos más adelante.

Voy a terminar por ahora, que me voy por las nubes.

...Y tienes que asistir con tristeza a un monólogo gatuno desgarrador, ante un imposible.

Seguiremos hablando de Leo, de Kattalin, del amor, del desamor...y de Espinete si hace falta.

De momento, ya es suficiente.

Bienvenid@s a mi mundo. Kariontidas Samoronthe

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