domingo, 27 de noviembre de 2011

Hegoak ebaki banizkio...

                                                                                                                                     27/11/2011

 
            Hoy es su cumpleaños. No sé dónde está. No tengo noticias de él. No responde a mis correos. Le echo de menos. Le siento en mí, pero, ya no me duele su recuerdo. Un día llenó mi vida y eso es lo que me queda.

Esto me recuerda una canción preciosa de un cantautor vasco, Mikel Laboa. La canción “txoria txori” dice así :

Hegoak ebaki banizkio                                   Si le hubiera cortado las alas
nerea izango zen,                                            
habría sido mío,
ez zuen aldegingo.                                         
no se hubiera marchado.
Bainan, honela                                                
Pero, de este modo
ez zen gehiago txoria izango                         
habría dejado de ser pájaro
eta nik...                                                           
y yo…
txoria nuen maite                                            
quería al pájaro.

Podéis escucharla en ésta página:


Una canción sencilla, escrita y cantada por un hombre sencillo.
Una melodía sencilla acompañada por  un poema sobrecogedor.

Y cuánta razón tiene ¡!!!!!!
Yo lo quería como era. No podía cortarle las alas para que fuera mío. No hubiera sido justo.
No hay que intentar cambiar a las personas. Las personas son como son y su esencia proviene de su personalidad.

La vida es caprichosa y maneja los hilos, juguetea con nosotros. Encuentra nuestra media naranja y nos la presenta, sabiendo de antemano que no está preparado para querernos y que volará de nuestro lado, dejándonos hundidas en la mismísima m….En aquel momento en el que él se marcha la que queda enjaulada eres tú, en una triste prisión de sentimientos, sin saber cuándo vas a ser liberada.

Sí, la vida es caprichosa, juega con nosotros, con nuestros sentimientos y nos pone a prueba. Tal vez la finalidad sea que aprendamos algo… yo todavía no sé qué tengo que aprender de aquel tiempo de desencanto.

Pero, aquello, ya pasó. Ahora lo recuerdo con ternura y también con algo de tristeza. Cuando conoces a la otra pieza de tu puzzle y la pierdes sin saber muy bien porqué, es difícil olvidarla.
Él necesitaba volar y, no sería yo quien le cortara las alas. Como bien dice la canción, “ nik, txoria nuen maite”. Yo lo quería tal como era. Tal vez no estaba destinado a ser mi pajarito. Pues, entonces, que vuele, que se libere y, ojalá encuentre su camino.
Después de esta emotiva reflexión, he llegado a la conclusión de que la vida bebe demasiado whisky y acaba liando las fichas de los puzzles. Ahora entiendo porqué Brad Pitt está con la Angelina Jolie y no conmigo…errores del destino.

Espero que cuando me toque reencarnarme en vaca asturiana la vida haya empezado la jornada de trabajo, porque, como me pille después de tres cubatas y dos mojitos, voy a acabar reencarnada en un cagarro de perro, en un algún rincón perdido de la Antártida.
Bueno, dejemos a la vida trabajar, juntar, liar y liar las cosas...porque, si no fuese todo un cúmulo de despropósitos, ya no sería la vida.

Como veis, volvemos a la reflexión de la que partimos : dejemos que la vida discurra tan loca como es pues, si no fuera así , no sería la vida. No intentemos acotarla ni controlarla porque, perdería su esencia.

Deja a tu vida que vuele, que encuentre su camino. Tal vez no lo encuentre nunca pero…esa es otra historia.

De momento, ya es suficiente.

Bienvenid@s a mi mundo. Kariontidas Samoronthe.

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