sábado, 15 de octubre de 2011

Mírame,

                
                                                                                                                          15/10/2011


            Un consejo. No os adelantéis a los acontecimientos u os llevaréis grandes sorpresas. No deis las cosas por hechas antes de tiempo porque siempre hay una probabilidad de que no se den.
            En la entrada anterior, me precipité en comentaros que había conseguido un trabajo. Ayer tenían que haberme llamado para confirmarme que me contrataban…y no me han llamado ¡!!!!!!!!

            Es curioso (por no decir penoso) que haya tanta competencia, hasta para los contratos más basura de la historia. Seguro que había alguien con más currículum y experiencia que yo para poder explotarlo con más garantías de éxito. Qué le vamos a hacer. Voy a reconocer que, ya me había hecho a la idea de trabajar y, ahora, me siento algo vacía. Volver a empezar. Pero, es lo de siempre,  la ley de la oferta, la demanda, la crisis y la mierda enlatada. Volvamos a las páginas de empleo y los currículums de foto horrorosa con la piel de color rana Gustavo. No perdamos la calma.

            Me voy a dar un consejo a mí misma : “ La paciencia es la mejor ciencia”
Aunque creo que tú y yo ya tenemos también el master en esa ciencia. Vamos entonces a animarnos y a añadirlo en ese super currículum que tan solo nos sirve para limpiarnos el …

Pero, hoy todo esto queda totalmente fuera de lugar ante lo que os tengo que contar.

            Primero prefiero ambientaros en el momento en el que escribo para que podáis sentiros un poquito como yo me siento.

            Ahora estoy escuchando lo nuevo de La Oreja de Van Gogh , “la niña que llora en tus fiestas”. La escucho una y otra vez y leo su letra:

Vuela un columpio vacío sobre mi cabeza,
vuela por el cementerio de mi voluntad,
sigo buscando la niña que llora en tus fiestas,
suenan campanas en flor por mi funeral.

Mírame, con la estrella polar a mis pies,
vuelvo a casa perdida otra vez
porque no sé dejar de adorarte, mírame.

Vuela un columpio vació rozando la arena,
deja las huellas del ángel caído al pasar.
Huellas que siempre me llevan a ti quitapenas,
como la dosis de vida fugaz que me diste a probar.

Mírame, con la estrella polar a mis pies,
vuelvo a casa perdida otra vez
porque no sé dejar de adorarte.

Pienso en ti, cada vez que me alejo de mí,
cada vez que prefiero morir,
desde el día que tú me dijiste,
tu carita es como una rosa sin abrir.

Mírame, con la estrella polar a mis pies,
vuelvo a casa perdida otra vez
porque no sé dejar de adorarte.

Piensa en mí, cada vez que me miras así
se me cosen los labios a ti.
Y la luna me pinta los ojos.

Mírame, cada vez que te vas pienso en ti,
cada vez que prefiero morir,
cada vez que me besas así,
cada vez que te vas, mírame.


Ayer esta canción la escuchaba una persona a la que quiero y que, ha sufrido una gran pérdida. El padre de su pareja ha muerto súbitamente, sin explicación, de ataque al corazón. 60 años. Murió mientras dormía.
Por eso, hoy la escucho yo. Para sentirme un poco más cerca de él y para intentar entender y compartir su tristeza. De algún modo, él escuchaba esta canción como carta de despedida. Era una forma de expresar su tristeza por la situación. Conocía poco al padre de su pareja, pero, sobre todo, lloraba por el vacío y la angustia que veía en los ojos de la madre.
Se queda sola.
Otra vez volvemos al tema de la soledad. En este caso, no es una soledad elegida, es una soledad impuesta.

Tras sucesos como éste, mi cabeza se descontrola y, deja de pensar, sólo siente.
Veo llorar a mi amigo, una bellísima persona, al igual que su pareja, que no se merecían este palo. Nadie se merece perder a alguien querido. Es lo único que tenemos y si nos lo arrebatan, ¿qué nos queda?

            Dicen que el tiempo lo cura todo. No soy de la misma opinión.
El tiempo sólo suaviza los sentimientos de pena; los esconde entre el día a día  y las nuevas experiencias, pero nunca desaparecerá lo que un día sentiste por la persona que se fue, lo que viviste con él. Eso permanecerá siempre en tu cabeza y, en días como éstos, los que hemos sufrido pérdidas, recordamos nuestro caso y, no podemos hacer otra cosa que llorar.
El tiempo no cura los recuerdos. El tiempo sólo pasa, simplemente se cuela entre nuestros dedos.

“Pienso en ti, cada vez que me alejo de mí, cada vez que prefiero morir”
“Mírame, con la estrella polar a mis pies, vuelvo a casa perdida otra vez porque no sé dejar de adorarte”

No sé dejar de adorarte. Sólo pienso en ti. La vida pierde el rumbo cuando una parte de mi vuela lejos, para no volver. Te alejas, te vas y me dejas perdida a mi suerte.
Piensa en mí, allá donde estés, piensa en mí; no me olvides nunca, que yo no te olvidaré.

            En momentos como éste, reconozco la fragilidad de la especie humana; lo efímero de la vida y se me encoge el alma.
            Sigo pensando que el mono cometió un gran error al evolucionar hacia una especie con sentido común y …sentimientos!
Gran error, macaco, gran error.

            Ahora mismo, sólo me apetece recogerme en mi caparazón de caracol y esperar a que mañana mi corazón recobre su estado natural de odio hacia la humanidad. En el día de hoy, sólo puedo estar triste por mis amigos, que lloran sin consuelo. Es ley de vida pero, es una ley que cuesta asimilar.

            Y entonces, escondida ya en mi guarida, sola y enganchada a la canción, dejo salir todos esos pensamientos y sentimientos que guardo celosamente en lo más profundo del corazón, bajo diez candados con catorce llaves.

            Todas las cosas, lo mismo que llegan, se van.
            No te aferres a nada porque nada es eterno.

Nos enfadamos porque la vida no nos va como quisiéramos. Pero, ¿Quién está satisfecho con su vida? ¿Quién, si volviera atrás, no cambiaría muchas de las cosas que ha vivido?

¿Por qué haces el sacrificio de ir al gimnasio después de trabajar? Comes un triste tomate en vestuarios y, eso te hace sentir bien. ¿Porqué no te quieres más?

¿Por qué dedicas tu vida a cuidar de tus hijos?

¿Por qué pierdes lo mejor de tu juventud estudiando una carrera?

¿Por qué todo es pensar en el futuro?

“Cada vez que te vas pienso en ti…”

Tal vez el futuro no exista.

“Acabas de marcharte y ya te echo de menos”

Pierdes tu presente pensando en un futuro lleno de dudas y sombras, que tal vez no llegue jamás.

“Nunca te olvidaré. Siempre te amaré”

“Pienso en ti, cada vez que me alejo de mi”

“Allá donde estés, te buscaré; allá donde estés, te amaré”

Sé que no volverás a mí, sé que me quedo sola a recorrer el resto de mi camino; lo sé.

“No sé dejar de adorarte”

Quiero dejar de ver la misma película. No me lleva a ninguna parte. Sólo hay dolor en ella. Sólo hay tristeza. Hazme un favor y tira la tele por la ventana.

“Antes de irte, por mucho que te cueste, despídete de mi”

“Para mí, nunca dejarás de estar aquí”

Cada vez que me mirabas así...no debí dejarte subir.
No me arrepiento pero, ahora sufro por mí y me acuerdo de ti.

Esto es lo que tiene vivir y estar vivo. Si no tuviésemos sentimientos…la vida sería muy aburrida; una vida mucho más fácil pero, mucho más aburrida, eso seguro.

Dedico humildemente mi relato de hoy a mi querido y maravilloso amigo, que llora porque siente; siente y llora.

Y a todos aquellos que, por un instante, han perdido la ilusión o han dejado de entender qué sentido tiene la vida les digo :

“La vida nos hiere, la vida nos hace llorar, la vida nos hace sufrir…pero la vida es única e irrepetible. Es como es. No te la pierdas, venga como venga. Sea como sea, porque, el solo hecho de sentir,  merece la pena”

Por favor, no acudáis a “quitapenas” de ningún tipo. Aprovechad lo que os llega en esta vida, sea lo que sea, sentidlo, mascadlo, escupidlo, lloradlo…No lo dejéis pasar sin vivirlo, sin exprimirlo.
Dadle un vasito de leche caliente y acostadla a vuestro lado. La vida es como es. No os enfadéis con ella e intentad entenderla, aunque sea un poquito.
 Si no vivís las cosas, os arrepentiréis siempre. La vida es lo que tiene, o la vives o la dejas pasar. Os recomiendo lo primero.

“Te echo de menos pero, sé que tengo suerte porque, al menos, durante un tiempo te sentí, te viví, te disfruté, te quise… y te querré. Nunca te olvidaré”


De momento, ya es suficiente.

Bienvenid@s a mi mundo. Kariontidas Samoronthe.

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